lunes, 13 de septiembre de 2021

Querido Drácula







Querido Drácula

Me dirijo a ti por este nombre porque es el más conocido y el que Bram Stocker te dió y te hizo más famoso. La verdad que recuerdo llamarte Vlad en mi adolescencia aunque me daba un poco de grima porque me venían a la mente imágenes feas de gente muerta a los pies de tu castillo allá en los Cárpatos, como cuenta  la historia.
Aunque yo en mi adolescencia era bastante "dark" (no de aspecto, sino de mente). 
Me gustaba todo lo oscuro y tenebroso.

Perdona que te tutee, pero ya con cincuenta años, no estoy para hablarte de usted por muchos quinientos o mil años que ya puedas tener...Me parece que somos más cercanos y que tus artimañas ya no me alcanzarían.

Te cuento un secreto: estuve locamente o perdidamente enamorada de tu capa negra y roja. En un carnaval (perdón por la osadía) me disfracé de "Draculina". 
También recuerdo que me paró la Guardia Civil justo cuando conducía hacia la discoteca. Y  recuerdo como si fuera ayer la cara del Guardia... ostia que risa! una pendejilla con la cara pintada de blanco, con la sangre resbalándose de la barbilla, la peluca negra y la capa...La súper capa! Mejor que la de Batman, mejor que la de Supermán!!!
Madre mía...Todavía debe de estar descojonándose. 
-Divina juventud. Tremenda. Yo.

Esa capa (que me hizo mi madre) la guardé durante años como un tesoro. 
¿Esperaba que vinieras a buscarme al fin?

He de confesarte que durante muchos años te rezaba cada día. Sí. Yo no rezaba a Dios. 
Te rezaba a ti. 
Y esperaba muchas noches que aparecieras como por arte de magia en mi cuarto. Me pegaras un mordiscón y me convirtieras en vampiro.

Sinceramente, no imaginaba escenas de alto voltaje, ni ser tu esclava ni nada de nada.
Imaginaba, con mi nuevo ''don'' cuánta gente "chunga" podría cargarme cada noche. 
Siento decepcionarte. Yo no aspiraba a la inmortalidad. Ni ser mejor.
Te repito que era muy "dark". Pero también una idealista.

Odiaba las injusticias y la maldad en el mundo. En eso, creo que no he cambiado. 
Aunque ya no soy idealista. Las injusticias me superan. 

Siempre pensé que ser vampiro era lo más extraordinario. 
Matabas para comer.
¿Era malo eso? Obvio que no.
Y siempre era cuestión de matar a los que sobraban. Y a día de hoy sobra demasiada maldad todavía.
Estamos excedidos.

Ahora ya no sueno contigo, ni que vengas a buscarme. La edad no perdona Vlad...
pero sabes? te tengo una gran estima y siempre me acuerdo de ti...

Que sepas que las nuevas series inspiradas en ti, en  Drácula, van mejorando cada día. 

Te mando un gran abrazo 


PD. Si finalmente existieras y decides venirme a buscar, no lo hagas por favor, estoy en una edad que me daría un ataque al corazón.

Besos 

Judit





                                       ''Sólo en la sangre se encuentra la verdad''.

                                               


*Este escrito es el primero de una serie de textos que llegan desde Instagram. 
Soy aficionada a la papelería y muchas veces compro a diferentes emprendedoras las maravillas que hacen. En una de esas veces de entre todas las cosas que compré 
me hizo tilín un  Set llamado" Escritura Creativa".
El Set tiene un montón de tarjetitas que proponen escribir sobre diferentes temas. 

La idea me encantó porque estoy en baja forma en eso de escribir...y además me da la oportunidad de llenar un nuevo cuaderno y dedicarle/me un tiempo a "desconectar".

No sé si todos los escritos los publicaré...de hecho no sé ni si llegaré a cumplir mi objetivo...

Tema: Escribí una carta imaginaria a tu personaje de ficción favorito/a


viernes, 2 de abril de 2021

Visualizar




En medio del pasillo hay una niña sentada en el suelo, con un juego de café antiguo de la Cartuja de Sevilla. Al lado, un montón de cartas abiertas y papeles varios. 
Juega que tiene mucho trabajo. Paga facturas, habla con diferentes personas, repasa los papeles y toma café sin parar. Mira hacia lo lejos con ojos que ven. 
Su madre la observa un segundo y frunce el ceño. Ten cuidado con esas tazas que son antiguas...
Ella regresa un momento del lugar adónde fue. Sí. Tendré cuidado. 
Y sigue hablando por lo bajini, murmuros y susurros. Discute con alguien. Se desespera. Le duele el estómago. Ve problemas pero sonríe porque le gusta su trabajo y todo lo que eso conlleva. 
Y toma otro sorbo de café imaginario. Mira la taza con ese estampado de color rojo, la deja despacio, con cuidado sobre el platillo. Su madre comenta algo que ella oye desde otro lugar: qué buena nena...se entretiene con cualquier cosa...

Apoyada en la pared de su habitación sentada en el suelo y con las piernas dobladas, mira al frentre. La pared blanca. Eso es lo que ve su madre cuando entra y la ve mirando fijamente la nada. ¿Estás bien?
Levanta la vista. Sí. ¿Por qué? 
Porque llevas no sé cuánto rato ahí sentada sin hacer nada...Pienso.
Esa adolescente imagina diferentes futuros llenos de vida. A veces escribe. 
A veces sólo visualiza.
En un futuro lejano le dirán que eso es meditar...Le da igual. La cosa está en ver. 

Con la edad. El tiempo de traspasar paredes o hacer ver que tomas café se hace más difícil. El café lo tomas de verdad. Las facturas y papeles se han hecho tangibles. 
No hay madre que te mire como si estuviera a punto de llamar a psiquiatría y  que te enfunden en una camisa de esas feas. Te miras directamente en el espejo con ojos críticos. O eso intentas.

Todo lo que visualicé, con los años se cumplió. 
Yo veía. Y hacía. 

Hace un tiempo que ese ''don'' se oscureció. 
Y me cuesta visualizar mi futuro o el futuro en si.

Supongo que es algo normal en este momento que estamos viviendo todos. 
No debo ser la única a quién le pasa.  Justo el otro día escuchaba un psiquiatra que hablaba de la desesperanza que se está instalando en la vida de las personas. Desesperanza y un agujero negro.
Muy negro. Que nos entorpece hacer planes o sentir que todo esto pasará. 

Y sí. Pasará. 

En los ochenta nos imaginábamos el fin del mundo con extraterrestres o que los rusos y los yanquies se cargaban el planeta...El planeta nos lo cargamos cada día nosotros mismos. Solitos. Y ya estamos en el fin del mundo. O lo que es el fin de una Era. El mundo que habíamos conocido ya dejará de a poco de existir. La manera de comunicarnos, de trabajar, de salir a la calle, de viajar. Negamos. 

Así que deberé esforzarme en visualizar una nueva manera de vivir. Y dejar que la nube negra se desvanezca poco a poco  y pueda ver. 
Ver a través de cualquier lugar.



 

I'm waking up

I can feel it all

I'm waking up

I can breathe

I can love for you

I'm waking up

waking up

lunes, 22 de marzo de 2021

Teclas y letras


                                                Mercado de las Pulgas  (Buenos Aires)


Un dia como hoy...22 de marzo d 2016...un día soleado y caluroso aterricé en Ezeiza. Con unas maletazas, con mi ropa, algún libro y las cosas que me parecían importantes...No fue una decisión a la ligera irme de Barcelona y dejar todo. 

Lo pensé mucho tiempo. Unos pocos años.

Pensé que no era tan apegada como para que nada doliera lo suficiente durante mucho tiempo.

Cuánto me equivocaba. El apego sale bruscamente un día cualquiera y te atraviesa. Y te parte en dos.

Y en un momento determinado cuando paseas por las calles empiezas con los ''deja vu'' y no sabes distinguir donde empezó una y otra vida...

Porque de repente tienes dos países; dos casas, familia, animales y amigos...y el corazón se divide cada día un poco más...

Dicen que escribimos nuestra historia cada día...para algunos, escribirla, contarla o vivirla es como esa máquina vieja de escribir a la que le falta una tecla...

Siempre te faltará una letra.


viernes, 29 de enero de 2021

Pactar con la Realidad

 


En su día cerré dos blogs de golpe y creé un híbrido de los dos.
Eran blogs/diario privados. Porque  a veces escribir y saber que me lee alguien que me conoce personalmente me condiciona. Es así. 

Así que en el 2014 creé ''Pactar con la Realidad''.
Qué buen título !! es cierto... cada día pactamos miles de cosas en nuestra vida diaria, para ser un poco más felices, para sobrevivir.

Maman Boheme estuve a punto de asesinarla varias veces durante estos cinco años. Estoy contenta de no haberlo hecho, porque me hubiera arrepentido. Le tengo mucho cariño a este blog y a la gente que se pasa por aquí. La verdad es que soy de apegos y me encariño mucho con las personas. Aunque no las conozca cara a cara. 
Pero siento que necesito cambiar alguna cosa. Y ese título me viene al dedillo.

Hoy pacté con mi Otro Yo...ese ''yo'' triste y melancólico que no me sirve de nada. 

Pacté con él y le pedí que me dejara margen de maniobra. De hecho le pedí que se tomara unas largas vacaciones. No puedo hacer frente a este año si me atrapan esos días en los que metería la cabeza en el horno o no saldría de la cama ni que las llamas la rodearan.

Quiero volver a ordenar mi día a día.
Quiero encajar todas las piezas que faltan en este puzzle que es la vida. Quiero que todas se vayan recolocando lentamente. He perdido piezas pero como por arte de magia van apareciendo otras que se ajustan con leves toquecitos.  

Ahora siento más de lo que escribo. A veces hasta me colapso y ni si quiera me fluyen las palabras.

Pero aquí estoy. Intentando tomarme un tiempo para escribir y aplastada por la realidad. 


...para ser feliz...hay que pactar con la realidad...

y ahí andamos todos...¿no?


domingo, 24 de enero de 2021

Juntar palabras


 


Hace mucho que no escribo en serio. Me duele no escribir. 

Escribo estupideces mayormente positivas en mis dos cuentas de Instagram. Pero odio Instagram. 

Aún así lo utilizo. Porque es una red diseñada para el móvil. Blogger está diseñado para sentarse delante de un ordenador. Y pareciera que he perdido la costumbre de sentarme y escribir. 

Me compro cuadernos y me digo una y otra vez que volveré al formato papel y escribiré un pequeño diario con fotografías bonitas y pensamientos negros. Pero los cuadernos siguen apilándose. Y yo sigo sin escribir. Quizás necesite incertidumbre y malas noticias para juntar letras. Quizás como siempre juntar palabras hace que la vida sea más fácil. Y la incertidumbre y las malas noticias menos malas valga la redundancia. 

Supongo que por eso estoy aquí hoy. Justo hoy. Porque aunque me haya propuesto seguir positiva en modo automático, como me dije hace muchos meses, a veces el miedo te atrapa. Y el miedo es algo que te atora, que te deja sin respiración en un rincón. Que hace que se te congele la sangre y te tiemblen las piernas. Que tambalees. Y hacía tiempo que esa sensación no existía en mi mundo.

Pero mi mundo se está volviendo resbaladizo.

Cuando el cáncer entra en tu vida y  en tu casa e invade tu espacio, todo se paraliza. La vida queda en suspenso. El futuro queda incierto. Volátil. Ya no hay futuro tangible. Hay futuro presente. 

Y es raro pensar en un futuro sin páginas llenas de proyectos. Se hace extraño. 

De pronto todo adquiere otra magnitud. Al principio, durante meses, no te das cuenta. Un día, de repente caes frente a frente con el miedo. Lo miras a los ojos fijamente, no parpadeas, no respiras, mantienes el aliento y lo sientes. Penetra en tu cuerpo, en tu mente en tu espíritu. No puedes correr hacia ningún lugar, no puedes escapar. Sólo puedes sentirlo. Debes dejar que invada cada rincón de tu ser. Debes saborearlo. Sufrirlo. Para volver a respirar. Para volver a ver.

Ver entre rendijas. Entre presentes. Siempre el presente.

Debes aferrarte a él. 

Quiero poder sentarme y escribir. Escribir como si de brujería se tratara, como si el teclado fueran brazos y piernas danzando alrededor de un fuego grande, anaranjado y caliente. Moviéndose al compás de un tarareo mágico, embriagador, conjurando hechizos. 

Escribir hace que todo lo difícil se vuelva fácil. Que la tristeza se calme. Que la furia se apacigue. Que la incertidumbre se diluya. Escribir hace que seas la presa que abre sus compuertas en tiempos de lluvias que no cesan. El río que se desborda. El huracán que todo lo arrasa.

Y al día siguiente ser el sol que todo lo ilumina. La claridad que da esperanza.