Hablando de viajes...En una hora vienen a buscarme y voy hacia el aeropuerto de Ezeiza. En estos días sin escribir, se resolvieron varias cosas en mi otro hemisferio. Mi ex pingüino por fin solucionó todos sus temas y este mes pasado estuvimos los dos terminando de ordenar y arreglar todo lo que se necesitaba para hacer la operación.
martes, 7 de abril de 2026
Diario Abril 7. De casa al aeropuerto.
Hablando de viajes...En una hora vienen a buscarme y voy hacia el aeropuerto de Ezeiza. En estos días sin escribir, se resolvieron varias cosas en mi otro hemisferio. Mi ex pingüino por fin solucionó todos sus temas y este mes pasado estuvimos los dos terminando de ordenar y arreglar todo lo que se necesitaba para hacer la operación.
martes, 17 de marzo de 2026
Fe y Viajes.
El otro día curioseaba en el Instagram de una amiga las fotos de sus múltiples viajes. Es una mujer que le encanta conocer mundo. Cuando hablamos y me cuenta sus historias no puede entender que a mi no me guste viajar.
Me di cuenta que viajar es como tener fe. Te gusta o no te gusta. No hay punto entremedio. O tienes fe o no la tienes. No crees por mucho que te esfuerces, por mucho que lo intentes o lo necesites. No te sale. Y por más que pretendan hacerte ver que vas a arder en el fuego eterno, no hay manera. Sinceramente, lo digo con una mano en el corazón, deseé muchísimas veces tener esa capacidad.
Fui a un colegio de monjas, casi todas eran adorables. Y digo casi todas, hasta que me tocó hacer la comunión y no quise. Ahí hubo alguna que se puso bastante intensa. Tan intensas que me amenazaron diciendo que mis hermanos pequeños no harían la comunión si yo no iba a catequesis con ellos.
Así, se aseguraban que yo cambiara de opinión. Tuve que pasar por el aro y acompañar a mis queridos hermanos durante unos meses a catequesis pero cuando llegó la hora de hacer la comunión me negué rotundamente. Fue casi como una pequeña venganza. Tenía 13 años y empezaba a tener muchas dudas sobre la "vida eterna" y la religión.
No siempre fui así...de pequeña (no recuerdo a que edad) quise ser monja. Un día, el colegio nos llevó de excursión a un convento de clausura en medio del bosque. Tengo pocas imágenes.
Cuando esperábamos para traspasar los altos muros de piedra. Una gran puerta de madera con una pequeña ventanita con rejas se abrió y vi a una señora que nos sonrió. Se escuchó un gran cerrojo abrirse y ahí estaba ella, vestida de negro (creo que era negro pero podría haber sido marrón) hasta los pies y con su velo blanco y negro que le cubría toda la cabeza y el cuello (eso sí lo recuerdo bien).
Entramos a un patio muy grande con muchas plantas. Miraras donde miraras, sólo veías árboles y un cielo azul inmenso. Sé que durante un tiempo recordé esa quietud, ese silencio. Y esa devoción. Devoción por un algo o un alguien que era superior a todo, a ellas mismas. Que veneraban rezándole cada día. Era algo grandioso. ¿Y las monjas que no hablaban? con sus votos de silencio. Yo, que era una parlanchina a la que a veces castigaban por no callarse... me pareció algo tremendo. Vivir ahí adentro, con unas reglas diferentes al mundo que yo conocía. Desconectadas.
Pero la edad te hace ver la realidad. Y la realidad es que la religión la rigen los humanos. No hay nada de grandioso en venerar a una institución al final del día. Es muy cansado y no vale la pena.
Empecé comparando viajar con la fe. Mi amiga no puede entender que no me guste ir a otros países, que no me guste recorrer ciudades o pueblos. Creo que ella tiene una especie de necesidad de vivir entre aeropuertos y callejuelas pintorescas. De ir encontrándose personas y compartir tiempos minúsculos, donde sólo caben momentos de felicidad y sorpresa. La gente siempre es más interesante de vacaciones.
A mi conocer gente o conocer otros lugares solo de "pasada" no me llama nada la atención. Vivir ya es otra cosa. Mezclarte con los "autóctonos", comprender su día a día, su historia.
Me gusta pasearme,eso sí. Quizás un pueblito cercano, una montaña, ver el mar...Nada de aviones, de largos trayectos, de maletas pesadas.
Sí...viajar es como tener fe, o lo echas en falta y te es necesario para seguir con tu vida o para que tu vida sea más tolerable o no lo precisas para nada.
Por suerte, yo no preciso ni viajar ni creer y eso hace que mi vida sea más sencilla.
sábado, 14 de marzo de 2026
Dicen que a la tercera es la vencida...pues no.
La primera vez fue con una amiga de una amiga pero sólo atendía por zoom. Le dije que ya habíamos tenido suficiente "distanciamientos" (era post pandemia) y que yo necesitaba hablar con alguien "cara a cara". La segunda la contacté por un volante de publicidad de mi barrio, tampoco pudo ser. Me explicó que se había roto la pierna y que la consulta era por zoom.
Yo estaba muy agobiada y necesitaba hablar con alguien que no me conociera. Le dije que no. En mi casa están mis perros, que normalmente son tranquilos pero si te escuchan hablar por teléfono o viene alguien, fastidiate porque ladrarán a pulmón...y está mi pareja. No quería que se preocupara porque yo iba al psicólogo sola o no tenía ganas que lo supiera. Da igual. Quería presencial.
Los psicólogos son como los curas, tampoco hace falta que nadie sepa que vas a confesarte. No es que estuviera a punto de tirarme de un rascacielos. Nada que ver. Solo que a veces no quieres opiniones o solo quieres una herramienta para sentirte mejor. Creo que es para tener un rato a solas. Es tu momento de desahogo.
La tercera y la última era una vecina a la que conocía de pasear al perro. Una loquita (de verdad que está bastante pallà) pero simpática y con la que conectaba. Y si no conectas con tu psicólogo mejor déjalo.
Pues tampoco fue. Porque en ese momento había dejado la consulta presencial y sólo atendía on-line. Joder con las consultas de las narices on-line!!. De verdad...Estoy hasta el moño de la tecnología.
Que sirve para muchas cosas, ya lo sabemos. Y a mucha gente le irá de puta madre, pero estoy hasta los mismísimos cojones de que cosas que deberían ser presenciales, de contacto humano, de acercarmiento...yo que sé!! tenga que ser todo a través de una pantalla. Y sí. Seguro que hay muchísima gente que le va genial, pero yo ya hago muchas cosas desde la computadora, hasta la consulta de la nutricionista de los perros es por zoom y algún curso lo he hecho así. ¿Pero la psicóloga? Venga ya!...lo siento pero por ahí no paso.
Así que nada. Dejo de intentarlo. Quizás por no canalizar mi agobio, le caiga alguna hostia bien dada al próximo que me toque el claxon por cruzar un paso de cebra y en verde!! O al que deje al perro atado frente a la mierda de Outlet Adidas que tengo cerca de casa. O al vecino que grita a las tres de la mañana a su madre. Que se ve que como la policía se la repatina quizás una patada en los huevillos lo hace entrar en razón. Mira que tengo mogollón de motivos para estresarme cada día...
He recordado una serie catalana con la que me reía muchísimo del 2001. Y eran unos psicólogos que atendían on-line. Algo que parecía imposible en aquella época.
Adelantados a su tiempo, los guionistas. Madre mía...
miércoles, 11 de marzo de 2026
Parte negativa, parte uno. Y.
Vale, es cierto. Tengo miedo. Y estoy muy agobiada. Miedo por todo lo que está pasando en el mundo. Miedo a no tener tiempo a hacer todo lo que tenía planeado. Sí. Mi parte negativa dice que nos vamos a la mierda en menos de lo que canta un gallo. Y mi parte negativa tiene una imaginación desbordante desde hace años. Mi mente es apocalíptica. Sueño desde hace tiempo con tener una casa en medio de la nada, con un huerto, un pozo propio, unas gallinas adoptadas, plantar calabazas en todo el perímetro de una valla bien alta y un invernadero. Todo en ese orden.
Y necesito tiempo para gestionar todo eso. Y estos hijos de su madre no me van a dejar. Y estoy furiosa y de mala leche. Y con pánico. No hay nada fácil. Y no sé explicarme y de esta manera tampoco sabré como solucionarlo. Si no puedo escribir no encontraré la solución. Escribir hace que el lío que tienes en la mente se vaya aclarando pero estoy tan agobiada que no me sale...
Mañana será otro día y quizás logre acomodarme.
viernes, 6 de marzo de 2026
Brechas
Espero tomando un capuchino en una franquicia francesa llamada "Le Ble" , en un barrio medio pijo de una localidad de Buenos Aires. Por suerte llevo un libro y está en un punto bastante interesante así que el tiempo me pasa bastante rápido.
Pero no puedo evitar sentirme triste. Siempre es lo mismo y aunque cada vez me hago más resistente a la realidad hay días que me puede.
Al buscar parking cerca de la consulta, un perro escuálido, mil leches, con un collar viejo y de un color lila descolorido pasea solo por la calle. Miro a mi alrededor, nadie que lo acompañe. Pero como estamos en un lugar de casas bajas y bastante solitario quizás es "el típico can" al que abren la puerta y se va a pasear...
Como llegamos a la consulta médica con una hora de antelación sugiero buscar una cafetería. Caminamos durante unos cinco, diez minutos. De nuevo aparece el perro del collar viejo.
Lo miro bien. Hace tiempo que vive en la calle. Ya los reconozco.
Mi pareja me mira. Yo lo miro. Bajo la cabeza y sigo caminando, el perro tiene puesta la directa y va en dirección contraria a la nuestra. Está flaco y tiene una herida vieja tipo cicatriz en el lomo.
"Le Blé" está bastante lleno de gente a pesar de que un simple capuchino valga 1500 pesos y si añadimos algo de comer se te dispare a $4000.
A fuera, sentados en una mesa hay un grupo de chicos con uniformes verdes. Están merendando sus tazones de café con leche y rolls de canela. Adentro una madre alta y delgada con sus jeans ajustados, zapatillas de moda y forro polar de marca pide para llevar, mientras su hijo de unos 12 años súper alto pero con cara de bebé y uniforme azul espera en la puerta con un perro raza Jack Russell.
Si puedo me siento siempre en las mesas que están al lado de una ventana y me dejan curiosear.
Más madres. Más adolescentes. Debe haber un colegio un poco pijolandio en esta zona. Todas las mujeres se parecen; mismas zapatillas, tipo de ropa, bolsos...Los mismos perros.
Siento un vacío enorme, una tristeza desgarradora. Siempre me pasa. No lo puedo evitar. Es esa enorme brecha que hay en este mundo. Cada vez más enorme, cada vez más honda.
Las vidas perfectas. No hay espacio para algo feo, que no sea de raza, de marca o como te venda la última instagramer.
La abundancia versus la pobreza.
Lo perfecto contra lo defectuoso.
Rescaté esta entrada de borradores. Es del 16/10/2023 pero es como si la hubiera escrito justamente esta semana porque me pasó algo parecido...Desgraciadamente no puedo llevarme todos los perros que me encuentro y eso me genera mucha ansiedad. Soy consciente que ahora no puedo hacer más de lo que hago. Que ayudo de otra manera y aunque siempre me parezca muy poco, algo es algo.
Han pasado dos años de esta entrada y me fijo en el precio del café...ahora tomarse un capuchino en cualquier lado ronda los 4000 pesos y si lo acompañas con algo de comer te vas a los nueve mil pesos. Es igual quien esté en el gobierno, en este país la inflación no creo que nunca se arregle.
Y aunque no se dispare, los comercios "por defecto" siempre suben los precios cada X meses. Ya es algo normalizado. Lamentablemente.
Nada cambia.
lunes, 2 de marzo de 2026
El Mundo Perfecto.
Todo está desvirtuado.
Hoy en día parece que se terminaron las cosas "sensatas", las que son obvias, las de cajón. En mi opinión hoy en día no se razonan las cosas. Se dan por hechas sin pensar demasiado. Quizás también siguiendo modas y adoptando costumbres visualmente "más divertidas"...no sé...
El mundo en el que vivimos se basa en la rapidez. Creo que la tecnología ha sido un invento genial, pero las personas estamos pagando el precio de ir a mil.
Creo que vivimos en un nuevo mundo que subsiste con las ruinas pasadas y hasta que no encontremos el equilibrio las cosas no irán hacia ningún lado.
No cabe en nuestro mundo lo defectuoso. Si a caso, para ponernos alguna medalla y adornemoslo con color y muchos likes.
PD. Comentario que No dejé en un post para no ser una hate...esa niña, hablaba de que había ido a bañarse al mar y no había podido porque el agua estaba llena de algas "asquerosas". Los comentarios que siguieron al post eran cada vez más increíbles, más alejados a la realidad, más enajenados...
viernes, 27 de febrero de 2026
Febrero Día 27. Casualidades.
En mi cruzada por eliminar en estos días de vacaciones, apps que no utilizaba, fotos olvidadas, mails obsoletos y redes sociales que no quería hacer servir más, llegué a facebook. Esta plataforma la abrí más o menos como todo el mundo, como no me gustó, la cerré. Luego volví a abrirla con un seudónimo. Así que si no te decía cual era mi nombre no había manera de encontrarme.
Bueno, pues abrí la aplicación en el movil y procedí a eliminarla.
En esas que veo un puntito azul recordándome que tengo mensajes en "messenger". Madre del amor hermoso!! Habían mensajes del 2024...No los contesté porque era una estupidez hacerlo dos años después. Pero me encontŕe con uno que me felicitaba por el día de mi cumple. Un amigo de la adolescencia!. Me hizo gracia y le contesté 9 meses después...
A ver...voy a eliminar el face, entro, me encuentro un mensaje de un colega que hace 20 años que no nos vemos porque además él vive en Londres desde hace 19. Está de vacaciones en Chile y en días estará en Buenos Aires. ¿Quién habló de casualidades raras?
Esta es una de ellas. Evidentemente que nos encontramos! Pasaron los años, pasaron un millón de cosas, nunca más nos vimos y ni tan siquiera habíamos hablado. O quizás dos veces en ese tiempo. Qué alegría da quedar con alguien, pasear, tomar un café, hablar sin parar, reír, acordarse de cosas, buenas y malas de cuando éramos chiquitos. De qué manera caminamos por la vida hasta llegar al ahora...
Cuántas cosas recordamos respecto a la otra persona que el otro olvida o lo vive de distinta forma. Cuántas cicatrices llevamos de maneras diferentes, cuántas sonrisas también.
No soy muy curiosa o quizás sí, pero intento ser prudente con las preguntas. Soy de contar cosas personales y quizás eso hace que la otra persona se sienta en un lugar seguro. Me encantaría tener herramientas para ayudar/me. Aunque sé que a nuestra edad y los que somos de esa época (que ahora parece nostálgica, vintage y tan diferente del mundo actual) hemos tenido que lidiar con fantasmas varios y cargar con mochilas que ni siquiera nos pertenecían.
Verse en el otro. Retroceder en el tiempo. Ser joven y de pronto estar a mitad del camino. Con todo lo que eso conlleva. A veces no eres consciente hasta que te ves reflejado. Éramos hijos, hermanos y amigos y ahora quizás somos padres, tíos y amigos. Y la vida, si miras hacia atrás es tan distinta. La vida te lleva hacia donde ella quiere, donde ella decide (aunque tu creas que llevas las riendas).
(La entrada anterior parecía una premonición...).
PD. Respecto a Facebook, tuve que verme dos tutoriales para conseguir eliminar para siempre mi cuenta. Es como abrir una cuenta en un banco, todo son facilidades, luego te quieres ir y todo se pone difícil.
jueves, 19 de febrero de 2026
Febrero Día 19. Y ¿si no?
Un buen día me dediqué a copiar unos cuantos mensajes por aquellas cosas del futuro.
Ya estoy en ese futuro...
Le encantaba inventar historias.
miércoles, 18 de febrero de 2026
Febrero Día 18. Vistas al cielo.
domingo, 15 de febrero de 2026
Febrero Día15. Paseos y Divagaciones
viernes, 13 de febrero de 2026
Febrero: Días olvidados y Viernes 13
Estuve a punto de saltarme de nuevo mi cita/experimento de esta semana. He estado un poco xof, pero estoy segura que es el calor. Y que ahora tenemos un poco más de trabajo al cocinarle a los perros toda la comida. Decidimos darles alimento casero y olvidarnos del pienso. Siempre estaban con problemas de estómago o de piel. Turno con una nutricionista veterinaria y venga! más trabajo. Pero estamos muy contentos porque hasta han cambiado radicalmente su comportamiento. Palito, el "hincha bolas", histérico y ladrador no digo que se parezca a un santo, pero está muchísimo más tranquilo, no se come lo que encuentra por la calle y no está ansioso todo el día. El cambio es notablemente visible.
Pero claro...nosotros estamos más cansados. Dedicamos tres mañanas a la cocina y a congelar comida. Y ya de paso, también intentamos cambiar un poco nuestra alimentación y comer un poco mejor. Entonces esos días aprovechamos a cocinar y congelar para nosotros. Lo que digo, un trabajo.
Bajj, no me puedo quejar, sinceramente. Continúo con mi "racha" medio feliz (a pesar de días mentalmente nublados) y no quiero dejar de escribir cuando estoy también "así" medio para arriba. Como dicen por aquí: siempre terraza nunca sótano. Qué buena frase!
Sigo de holidays, leyendo, haciendo collage, saliendo de vez en cuando a desayunar. No quiero que nada ni nadie me venga a joder el ánimo. Quiero tomarme este mes de buen rollo y que nada enturbie mi paz. Sigo en mi burbuja, que cada vez es más gruesa. Intento no estar disociada...eso nunca. La realidad la mastico lentamente, sin atragantarme. Digiriendola.
Y cuando miro hacia el futuro intento ver una imagen de mi misma como en la foto. Esta foto es genial. De mayor quiero ser/estar como la señora de la foto y su perro. Sería mi mayor logro.
martes, 10 de febrero de 2026
Febrero Día10 .500 mails olvidados y Experimentos.
Me pasé media tarde borrando mails. No sé en qué momento decidí subscribirme a substack y a otras historias de las que nunca encuentro el tiempo de leer. Tampoco sé porqué tengo 4 cuentas de mail (tengo una quinta asociada a un blog secreto, el cual hace años que no entro...). Basura digital.
¿Cómo fue posible que se me acumularon tantos mails? Mi teléfono no da para más y y me estreso cada vez que entro a alguna de mis cuentas. Era el momento, zas, zas y venga borrar...
También debería hacer limpieza en Drive...se me amontonan fotos y archivos...
Luego me dió por entrar a Pinterest, madre del amor hermoso! un montón de tableros con 100, 200, hasta 300 imágenes..nada...a eliminar se ha dicho. Estoy pensando que debo hacer un repaso a todo lo que guardo en carpetas en instagram...ahí sí que me va a dar un parraque. Últimamente estoy pasota con esta red y entro poquito. Subo una foto y me voy corriendo para no entrar en el limbo de ir pasando estupideces y engancharme como una yonki a algo que ni tan si quiera me interesa. Entrar. Salir.
El otro día, una amiga que me sigue por aquí, hola tú! de paso te saludo!! jejejej...
Me mandó un watts y me dijo: epa!! estás volviendo a escribir en el blog!!! ¿Cómo es eso? Un experimento de mi mes de vacaciones, le contesté.
Pues es eso. Un experimento. O un acto de rebeldía contra mi misma. De estar años sin apenas escribir y menos pasarme por aquí y, (como siempre digo) este es un lugar seguro. Donde hay poco hate, donde hay poca gente, y los pocos que quedan son los de siempre, buena gente. Un lugar tranquilo, fácil y sobre todo sin prisas, sin "engagement", me gusta, estadísticas, etc. Un lugar libre de estar presente en todo momento para que el algoritmo te premie o te castigue.
El experimento de poder estar entre diez minutos y una hora ( o lo que se tercie) delante del portátil y estrujarme el cerebro para escribir algo. A veces no hace falta estrujarlo, las palabras salen solas. Un ejercicio de pensar en el día a día.
Sin muchas pretensiones.
lunes, 9 de febrero de 2026
Febrero Días 7/8/9 Jodidamente feliz.
No sé si soy "jodidamente feliz". Hay muchas cosas en contra en el día a día para ser feliz. O simplemente para no tener paz. Empezando por el clima; humedad bochornosa. Calor de mierda. Pero este año me hice la promesa, no, la promesa no. Yo no prometo nada por si las moscas...me propuse no quejarme tanto. Porque la verdad, estar con alguien que siempre está: buff, ufff, pufff, que asco, que porquería, estoy harta, esto es una mierda...y varios improperios más...Creo que debe ser muy insoportable. Y como dice mi marido ¿arreglas algo quejándote?. Y no, la incomodidad no desaparece con los cientos de buff...Así que estoy consiguiendo ( y ya vamos para mediados de febrero) quejarme menos. Estoy jodidamente feliz. Mentira. Pero sé que los de mi alrededor quizás sí...
viernes, 6 de febrero de 2026
Febrero Día 6. Libros para desconectar.
Hace relativamente poco. Muy poco. Dejé de sentirme mal por mis lecturas. Antes, me daba la sensación que si no leías libros complicados, de escritores súper reconocidos, escritores antiguos, etc. Si no eras un lector de este tipo, olvídate de mencionar qué lees...supongo que era o es mi manera de ser. A veces o muchas veces me doy un poco de menos.
Suerte que la edad, una de las cosas buenas de meter años sin parar, es que te vuelves "pasota". Me da igual todo porque mi salud mental está por encima del bien y del mal. Y en eso entra lo que leo. Yo necesito "esbargir-me" (distraerme).
Empecé a leer con 12/13 años. Mi madre en esa época tenía dos trabajos y los domingos trabajaba de dependienta en una confitería. Y al lado de la confitería había una tienda de esas de barrio donde había un poco de todo. Tenían ese típico mueble de metal a lo alto con libros de bolsillo. Ella, cada domingo, de su pequeño sueldo sacaba dinero y me compraba un libro. Mi afición empezó a crecer.
Una de las cosas que agradezco al que hizo de padre en mi adolescencia ( que son pocas pero las valoro mucho) es la lectura. Era de las pocas del instituto que se leía todo lo que nos mandaban. Ahí me enamoré de Béquer, de Gabriel García Marquez, de Edgar Allan Poe...Y de muchos escritores españoles.
Con 2o años leía todo lo que llegaba a mis manos, fuera el género que fuera. Y como ya trabajaba, cada semana me compraba un libro. Pero llegaron los 30 y de pronto olvidé leer. Completamente.Pasaron 10 años para volver a recuperar un poco las ganas.
Ahora con cincuenta y pico me obligué a volver a leer. Y te das cuenta de lo que hace perder el hábito. No retienes nada, te cuesta concentrarte, no encuentras el momento; el trabajo,los perros, la vida...las redes malditas...todo está primero. Y te falta motivación. A mi se me ha sumado estar en un país donde los libros son carísimos. No hay nada a menos de treinta euros...ni si quiera los de segunda mano. Es tremendo.
Otra cosa, como no sabemos si volveremos a España o no, acumular libros de papel que luego deberé dejar se me hace un mundo. Ya tuve que donar más de 17 cajas de libros en su momento y no quiero volver a pasar por ello.
Judit que te enrollas...a lo que iba. Que de no leer a leer libros que me hacen pasar el rato, para mi es un verdadero logro. El año pasado leí 15 libros. Y este enero ya me terminé dos más.
Sí, la mayoría son de intriga, thrillers, etc. Fáciles.
Y una de las cosas que me hizo volver a la lectura fue el regalo de una tablet. Nunca pensé que terminaría acostumbrandome a leer un libro en una pantalla (lo odiaba) pero dicen que "a falta de pan buenas son las tortas". Y mi pareja (que es un fan de la tecnología ) tenía un montón de libros en Kindle (que muchos los compró para mi y yo ni bola le di nunca).
Amigarme con una pantalla, rescatar libros olvidados y empezar de nuevo a leer. Quién sabe, quizás en unos años me lea esos libros complicados que los grandes lectores leen y tan buenas reseñas saben hacer.
Por ahora me quedo con descansar la mente y leer historias de intriga que me entretengan.
Estoy feliz como una perdiz.
jueves, 5 de febrero de 2026
Febrero Día 5. Volver al Cine.
Ayer fuimos al cine. Desde 2018 que no pisaba uno. Yo, que iba al cine casi cada semana cuando era más joven. Desde que estoy en este hemisferio dejé de ir. Es raro. Tengo una sensación extraña, como asociar ir al cine con otra vida. Hoy desbloqueé varios recuerdos a fuerza de pensar. La vida y el mundo cambió tanto que cuesta imaginar que tuvimos otra manera de divertirnos y de relacionarnos. No me añoro. Pero algo hizo click.
Recuerdo quedar con una amiga y recorrernos varios cines de la ciudad para decidir qué nos apetecía ver. Corría el año...déjame hacer cuentas...creo que tenía 25 años. Girona era una ciudad pequeña, donde ibas caminando a cualquier lado. Había (creo recordar) unos cinco cines, uno muy pequeño donde pasaban pelis antiguas o independientes. Todos estaban en el centro, porque en ese entonces Girona era como un pueblito. Amaba ir al cine.
Luego, cuando me mudé a un pueblo del Maresme, con mi ex pareja teníamos la costumbre de ir entre semana al cine. En un pequeño complejo en Arenys de Mar donde habían (creo) unas ocho salas. Al lado del cine había una pequeña cafetería donde comíamos unos bikinis antes de entrar. Era casi como un ritual.
Ayer me pareció dar un salto en el tiempo. Y uno grande. Porque no me conformé solo de proponerle a mi pobre marido que me acompañara al cine, sino que le dije que iríamos a ver Crepúsculo (insertemos aquí un emoji de desmayo)...Como buena friky que sigo siendo a pesar de mi edad, debía ver esa película.
Él que es un amante de las películas antiguas, como Casablanca...superó con creces el "horror" de estar dos horas viendo una de adolescentes. Le preparé para las próximas, van a pasar toda la Saga...No sé si lo resistirá.
Pero a lo que iba, después de no haber pisado un cine en años, sentí felicidad. Creo que todavía me queda una sonrisa estúpida en la cara. Y quedé muy sorprendida, porque la gente (muchas chicas jovencitas sobretodo) se comportó bien, sin reflejos de móvil, sin hablar mucho. Había leído que ir al cine útimamente era un desastre.
Estoy contenta. Me sumergí en una burbuja oscura y cómoda que me transportó al pasado. Con una historia de vampiros adolescentes naïf, con unas vistas espectaculares de bosques verdes y una banda sonora que siempre me gustó mucho.
miércoles, 4 de febrero de 2026
Febrero Día 4. Niños perdidos.
Aquí estoy, a las cinco de la tarde, escribiendo sobre algo que escuché esta mañana en una cuenta que sigo que me dejó llena de tristeza. Últimamente aquí en Argentina se han dado varios casos (que corren por redes) de niños chiquitos torturando y matando a animales. Yo vi "de pasada" la primera foto que mostraron y evidentemente no quise ver más. Escuché la preocupación de la directora de un centro de rescate de animales explicando la gravedad del asunto. Mi costumbre o mi mala costumbre es leer los comentarios de las publicaciones.
Como siempre, esos comentarios no aportan absolutamente nada. Deja en evidencia eso sí, en lo que nos hemos convertido como sociedad. Una sociedad deshumanizada completamente, ajena a muchos problemas y a la que le da igual como solucionarlos.
La mayoría de esos comentarios pedían a gritos ( esas mayúsculas que algunos ponen para dar más énfasis a una opinión que nadie pidió) la muerte de esos niños, ojo por ojo, ir a por ellos y matarlos, edad imputable de 10/12 años...No sé cuántos comentarios terminó teniendo esa publicación, la verdad, no me importa. Pero me dejó preocupada y triste.
Hay un problema grave en Argentina, es obvio. Niños de doce años portando armas y haciendo uso de ellas sin ningún tipo de reparo. Te roban y te disparan. Quizás sólo por un teléfono móvil o por tus zapatillas. Niños. Niños que su vida no vale nada y la tuya para ellos tampoco.
Son niños, por el amor de Dios. Niños a los que nadie cuidó. Niños llenos de agresividad, mugre, desidia, desamparo y olvido. Niños que deberían haber sido protegidos por sus padres. Pero sus padres son drogadictos, delincuentes o personas violentas que vuelcan sus mierdas en un ser al que deberían atender por encima de cualquier cosa.
Niños de cuatro añitos, que he visto con mis propios ojos, durmiendo en la calle, mendigando entre una multitud descalzos. Te rompe el corazón. Eso es lo que vemos. Cuánta maldad y crueldad dejamos de ver, dejamos ni si quiera de poder imaginar. Niños que crecen en ese entorno. Un entorno que no comprenderemos jamás.
No. No resto importancia a la gravedad de todo esto. Al contrario. Me preocupa muchísimo. Hay miles de estos niños en las calles. Perdidos. Pero peligrosos. ¿Cómo se puede recuperar la mente y los recuerdos de una persona que ha vivido esa violencia y a ejercido esa misma violencia contra alguien?.
Hay un problema muy grave de negligencia por parte de las autoridades. El abandono del gobierno desde hace más de treinta años. Niños que vienen de tercera generación de abandono sistemático. Varios gobiernos a los que nunca les interesó en lo más mínimo este problema. Y no creo que haya un plan para solucionar un tema que cada vez es más grande. Al contrario, se debate bajar la imputabilidad de 16 a 13 años. ¿Eso es mejorar algo?
Preparar a personas para gestionar centros para ayudar a niños víctimas reiteradas de dejadez parental, jueces, abogados y trabajadores sociales implicados para hacer cumplir la ley. Nuevas leyes, para que todo sea más fácil. Educación, por encima de todo. Educación.
No es ser de derechas o izquieradas. Es querer una sociedad más justa y más humana. Y por qué no, si lo pensamos, egoístamente nos beneficia a todos. Cada día muere alguien víctima de un robo con violencia y uno de ellos está perpetuado por un niño. Y estoy segura que algo se puede hacer.
Pero creo que a nadie le interesan esos niños, como no les interesa los que desaparecen, los que se venden como exclavos sexuales. La vida hoy en día es un billete.
Los niños deberían ser un tesoro a cuidar. No un objeto. Ni "algo con vida" para negociar.
O puedes cuidarlo bien o no lo tengas. Punto.
El Valor de una vida es una buena vida. No una vida de mierda.
martes, 3 de febrero de 2026
Febrero Día 3. Revelaciones nocturnas.
Últimamente duermo como el culín. Me cuesta muchísimo conciliar el sueño. El calor no ayuda, eso también influye. Y las jodidas hormonas. No sé cuando mi cuerpo abandonará esta etapa de mierda llamada menopausia, que te va fastidiando con nuevas cosas cada año que pasa. Y ninguna parecida a que te toque la lotería. O sea, ninguna alegría. Bueno, sólo hubo una. Pero joder! a qué precio!
Doy vueltas y vueltas. El cortado de ayer. Lo estoy pagando. El colchón parece estar encima de un horno. Me doy la vuelta. Miro los pies de mi pareja. El pobre debe pensar que estoy como una verdadera chota. El ventilador de techo está al 2. Me levanto, lo pongo al 3. Hace un poco de ruido. Vuelvo a levantarme, de nuevo al 2. Ya mi lado de la cama está un poco más fresco. Me pongo boca abajo y muevo la almohada. Tengo mucho sueño. Mucho.
Empieza a dolerme la cabeza. Me doy la vuelta. Miro al techo. Intento relajarme y ponerme en plan últimos minutos de yoga. Palmas hacia arriba. Cierro los ojos. Inhalar. Exhalar.
No me sirve. Pierdo la paciencia.
Fuera pensamientos. Deja la mente en blanco.
No puedo. Muchas noches aparece Chinchu. Lunes día 2 de diciembre. Ya en casa. La anestesia todavía lo tiene aturdido. Es raro. Aparto el pensamiento. No quiero regresar a ese día. Imagino su cara feliz.
Muevo el recuerdo.
De golpe una nueva imagen. Mis perros en transportines en el aeropuerto. Maduixa está aterrorizada, no deja de mirarme.Sé que cuando ya no me vea querrá escapar. Morderá el transportin hasta que le sangren las encías. Palito no parará de ladrar y de jadear. Y su corazón no sé si lo aguantará. Coquito llorará de esa manera que hace él cuando se queda solo. Estarán 17 horas como mínimo ahí dentro...me desespero.
Cada noche es lo mismo. Hace poco que me he dado cuenta. La preocupación me mata. Viajar diez mil quilómetros con tres perros en un avión no es nada fácil. Quizás por eso postergamos tanto nuestro viaje. Quiero irme. Quiero irme, de verdad. Pero...la angustia me mata. O no me mata, pero no me deja dormir.
lunes, 2 de febrero de 2026
Febrero Día 2 . Dispersión.
El sábado me llegó el calendario que compré al refugio en el que colaboro de vez en cuando. Reconozco que tengo un toc con apuntar todo y me estaba dando un yuyu. No sé como sobreviví a Enero.
Día 2 de febrero...hoy hace un año y dos meses que murió Chinchu. Algún mes lo he olvidado, creo que no le recordé el mes pasado. Pero hoy volvió el recuerdo y con él una punzada en el corazón. Lo extraño.
Llevo sentada frente al portátil más de una hora. Me he hecho un cortado, que no debería haber tomado porque luego me dan las tantas de la madrugada, pero me estaba entrando morriña y tenía ganas de escribir un rato. Haciendo caso omiso de mi buen juicio y futuro insomnio me lo tomé. Fastidiate. Pero sigo perdiendo el tiempo con mi movil y escroleando por instagram. Maldita red del demonio!
Subo una historia del gato de un amigo que necesita ayuda para encontrarle un hogar. Pierdo más el tiempo. Después de hora y media vuelvo aquí.
Maduixa me mira con ojos achinados desde el sofá y escucho a Palito lloriquear en la otra habitación porque mi pareja no le da bolilla. Pienso en lo bien que viven mis tres perros. Coquito es el más jovencito y está espachurrado en la cama roncando como un bendito.
Me he tomado este mes de vacaciones. Vacaciones de asfalto. A 35 grados. Pero que queréis que os diga, es lo que hay. Me digo a mi misma: mientras tenga aire acondicionado la vida de allá afuera me da completamente igual. También avisé a todo el mundo. No me llaméis para quedar hasta que empiece a refrescar. Nada de cafés a las 5 de la tarde que parece que Satanás está escupiendo fuego.
Me he propuesto escribir diez minutos al día durante este mes. ¿Por qué? No sé. Quizás para desintoxicarme un poco de instagram y volver al pasado que ahora está tan de moda. Aunque visto lo visto si hago como hoy que para escribir esto me he tirado dos horas a la balalá...no sé si servirá...
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)



.jpeg)





.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)


.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)



