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lunes, 2 de marzo de 2026

El Mundo Perfecto.





Todo está desvirtuado. 
Evidentemente no todas las referencias pasadas eran mejores, pero muchas cosas de ahora sobran. Yo siempre hablo de la libertad y creo que es otra de las cosas que se desvirtuaron. 
Con esa "excusa" nos vamos pisando unos a otros.

Hoy en día parece que se terminaron las cosas "sensatas", las que son obvias, las de cajón. En mi opinión hoy en día no se razonan las cosas. Se dan por hechas sin pensar demasiado. Quizás también siguiendo modas y adoptando costumbres visualmente "más divertidas"...no sé...

El mundo en el que vivimos se basa en la rapidez. Creo que la tecnología ha sido un invento genial, pero las personas estamos pagando el precio de ir a mil. 
Los humanos hemos y necesitamos de adaptación a nuestro entorno.  Y ahora todo es tremendamente más difícil. Los trabajos cambian constantemente, los países cambian, la gente se mueve. 

Nada nos da tregua para asimilar tanta presión. Las generaciones de ahora deben convivir con unos valores distintos a los nuestros y parece que vivan una realidad paralela a la nuestra. 
Ese esfuerzo del que puedas hablarles es humo para muchos de ellos, pero es lo que se ve a diario. 
La comunicación hace mucho en eso.
 
Creo que vivimos en un nuevo mundo que subsiste con las ruinas pasadas y hasta que no encontremos el equilibrio las cosas no irán hacia ningún lado.
El problema es que nos hemos creado un mundo a base de imágenes. Y todo debe ser lindo y perfecto. 

El mar debe estar a nuestra disposición y no deben haber medusas, ni algas, ni peces...pero pueden haber residuos porque eso lo conocemos, porque es nuestra mierda. 

Si se pone de moda el senderismo o ir en bici por el bosque, no deben haber animales porque son peligrosos o nos molestan, pero podemos encontrarnos todo tipo de desperdicios o lugares arrasados por máquinas trabajando, porque eso lo conocemos. 

Cuando vamos a comprar frutas o verduras deben ser perfectas, estupendas y queremos que sean ecológicas pero no hay lugar para los insectos.

Nada debe ser feo, ni debemos tener problemas. Nuestra familia ha de ser perfecta y nuestro amor por ellos o por nuestra pareja. Y  debemos plasmarlo en el face o en Instagram. 
Las imágenes cuanto más lindas mejor. 
Cuanta más constancia dejemos de nuestra "felicidad" y "perfección" mejor.

No cabe en nuestro mundo lo defectuoso. Si a caso, para ponernos alguna medalla y adornemoslo con color y muchos likes. 


PD. Comentario que No dejé en un post para no ser una hate...esa niña, hablaba de que había ido a bañarse al mar y no había podido porque el agua estaba llena de algas "asquerosas". Los comentarios que siguieron al post eran cada vez más increíbles, más alejados a la realidad, más enajenados...
En fin...tuve que desahogarme aquí, como siempre...
No puedo con la estupidez humana. 
O creo que con lo que no puedo es con esa filosofía antropocentrista de muchos seres humanos.


viernes, 26 de agosto de 2016

¿Desear o alegrarse de la muerte de alguien es lo mismo que matar?


Una noche al año todo crimen es legal.
Esta noche le permite a la gente 
una liberación.
Por toda la ira y violencia
que tienen dentro.
(The Purge)


La maldad no necesita razones 
le basta con un pretexto.  Goethe


La crueldad hacia los animales enseña la crueldad hacia los humanos.
Ovidio




Hace unas semanas leí en alguna parte lo indignados que estaban los taurinos porque en el facebook un señor (con nombres y apellidos, no un anónimo) escribía en su muro que se alegraba de la muerte de un torero. Y de nuevo todas esos ataques contra los "animalistas" por ser unos monstruos que desean la muerte "humana".

Resulta paradójico que quienes festejan la muerte se ofenden cuando otro la festeja. Poniéndolo en claro, quienes disfrutan viendo la muerte de un animal, quienes directa e indirectamente la promueven a través del pago de las entradas a corridas de toros, encierros, a través de apuestas en peleas de perros o riña de gallos, y de tantas otras formas más sutiles pero igual de destructivas, como la publicidad, se escandalizan cuando alguien se alegra porque ha muerto una persona que vive de matar y que ha muerto en su ley. 


Recuerden que al torero no lo sorprendió por la espalda una manada de toros que planeó su asesinato mientras él jugaba inocentemente con sus hijos, un toro lo mató antes que él lo mate. El animal actuó por instinto, sin premeditación ni alevosía.

Si bien entiendo que resulta claro lo que acabo de escribir, voy a repetirlo para se entienda mejor: los promotores de la crueldad y de la muerte animal, hechos concretos, instigados y financiados por ellos, rasgan sus vestiduras porque alguien se alegra de una muerte previsible que forma parte del macabro atractivo de las corridas de toros. Están poniendo en un pie de igualdad el deseo con la acción.
¿Es lo mismo alegrarse de la muerte de alguien que matar a ese alguien? Vuelvo a repetir ¿es lo mismo? Claro que no es lo mismo y así lo dicen las leyes. 
¿Pregunten cuántos años de cárcel le dan a alguien que se alegra de la muerte de otro y cuántos a alguien que mata a otro?

Pero tal vez no reparé en que quizá sea posible que cualquiera de estos verdaderos “santos” que se conmueven por la muerte de un hombre y se regodean en el sufrimiento de un animal, jamás se han alegrado cuando algún enemigo muere o a alguien le va mal y es por eso que no entienden la crueldad humana. 
Es muy posible que esos prodigios de moralidad sólo crean que el sufrimiento es un atributo humano al igual que la vida y que los otros animales no tienen sensibilidad ni derechos. Todos los derechos pertenecen al animal humano.

No voy a defender tampoco a quien escribe cosas ofensivas e insultantes a alguien en concreto y menos a su familia (porque la familia qué culpa tiene).

No es el fin de este escrito defender una actitud reprochable. Yo tampoco hubiese expresado alegría por esa muerte, primero porque afortunadamente no la siento, y luego por el respeto que me producen la muerte y el sufrimiento. 
Si lo hubiese hecho sería igual que los miserables que desde una tribuna o del otro lado de un alambrado gritan y se alegran cuando un animal es asesinado.

Luego leo a los defensores de la tauromaquia, ayuntamientos y partidos políticos incluidos. Como sacan argumentos como si de un conejo en una chistera se tratara. Patrimonio cultural, respeto a la libertad de elegir y pensar!! ¿¿¿??? Repulsa (una palabra que siempre utilizan). "Falaces argumentos en contra del maltrato animal"...¿falacia? es una falta de verdad...De nuevo, que el toro, becerros, vaquillas y demás están exentos de dolor. Esa es la falacia.

Que se extinguiría el toro...¿? Cuántos animales están en vías de extinción y a nadie le importa una mierda...Que se perderían puestos de trabajo ¿? ¿Cuántos puestos de trabajo se han perdido en España? Millones. Y nadie los subvencionó.  Miles de fábricas y empresas de todo tipo han cerrado y nadie hace de eso un eslogan.

¿Cuántas personas son heridas o muertas cada año por culpa de este tipo de festejos? ¿Yo he de pagar esa seguridad social? ¿Por qué ha de ser atendido un irresponsable en un hospital público y mientras a un familiar mío lo mandan a casa por que no hay más camas?

¿Dónde queda el respeto a MI libertad?

A los defensores de la identidad nacional les diría que el fin no justifica los medios. Ninguna identidad nacional debe construirse sobre el sufrimiento y la muerte. Ninguna identidad nacional debe construirse sobre la violación a las leyes de la vida. Si así fuera los grupos fundamentalistas estarían en total derecho de hacer lo que hacen. ¿No les parece?

Para los que vayan a politizar el tema desde ya les digo que a mi no me vengan con politiqueos de pacotilla. La política nada tiene que ver. Yo quiero que se acaben los festejos taurinos, correbous, bous al carrer, bous a la mar, encierros, vaquillas, toros embolados...que se acabe con cualquier tipo de festejo con animales. De Cataluña, de España, de Francia, de México o de cualquier lugar del mundo. Sin distinción. Pero empiezo por mi país. Que es el que me interesa.

¿Que quiero imponer mi ética? Sí, me encantaría. La ética de evitar el sufrimiento innecesario, en personas y animales, si eso se respeta todo lo demás se acomoda automáticamente. 
Está caro que no me creo superior a nadie y si no está claro lo aclaro ahora, pero sobre todo no me creo un ser superior a ningún animal. Al contrario, me solidarizo con quien no tiene voz para defenderse. Cualquier persona o animal en situación de riesgo e indefensión se merece que lo ayuden.

¿Animalista? ¿yo? Claro, soy un ser humano y por lo tanto un animal, aunque no me gusta cómo usan ese término. Porque como ya he dicho yo meto en el mismo saco a cualquier ser indefenso, incluso a los animales humanos. Como decía Brigitte Bardot "no hay buenos o malos combates, solo luchar contra el horror del sufrimiento impuesto a los más débiles que no pueden defenderse por sí mismos."

Y para quien a la vista no le acompañe el procesador de la empatia en su cerebro, las imágenes de un encierro o una becerrada para mi tienen el mismo grado de horror que cuando en las noticias pasan imágenes de un linchamiento, una masa apaleando a un hombre, la lapidación de una mujer, etc.

La ira y la violencia en máximo grado por que la ley lo permite.

 ¿Y si nos permitieran un día al año matar a quien quisiéramos? ¿Y si fuera legal?





Francis Cabrel (la Corrida)


...al principio creí que solamente bastaba con defenderse
pero este lugar no tiene salida
        empiezo a comprender...




les oigo reír mientras me quejo
y les veo bailar mientras sucumbo
no pensaba que alguien 
pudiera divertirse tanto 
alrededor de una tumba
¿es serio este mundo?




martes, 26 de julio de 2016

Lluvia...de día y de noche...




Intento reconciliarme con esas gotas minúsculas que se dejan caer como si nada, desde allí arriba. Lo intento. 
A veces no lo consigo. 
Leo, escucho atenta y envidio con una sonrisa a aquellas personas que aman la grandeza de ese milagro. Últimamente en algunos lugares casi en extinción. 
¿Cómo uno puede estar reñido con ella?
Que estupidez. Pero lo cierto es que la lluvia me entristece. Me nubla la razón como si de una niebla blanca y espesa se tratara. 

Recuerdo cuando era jovencita vivir en pueblos de interior donde algunas tardes se volvían oscuras de repente y al doblar una esquina la vida parecía detenerse. El instinto te ordenaba no moverte o hacerlo con precaución. 
El cerebro no asimilaba que los ojos se hubieran quedado en blanco de repente. Y sin explicación alguna parecía que el aire dejara de existir y abrías la boca intentando respirar. 
La niebla espesa tiene un olor especial, entre humo y humedad. Parpadeas al compás del latir de tu corazón y te dices a ti mismo que avances despacio o simplemente dejes pasar esa bruma que se desliza sinuosamente por el contorno de tu cuerpo, poseyéndote sin permiso, con la sensación ambigua de un placer prohibido. 

La lluvia no tiene el mismo sentido ambiguo. La lluvia te cala hasta los huesos sin mojarte, sin salir de casa. La lluvia te atrapa sin darte cuenta, te humedece el juicio y apenas logras encontrar ningún hueco donde guarecerte. 

Mi lluvia se parte en dos mitades.

La lluvia de noche me oprime el corazón. Oscurece el ánimo. 
Entorpece la vida. Parece no tener fin.
Muchas de esas noches no logro dormir pensando en los que trabajan, en los que viven en la calle, en los perros abandonados en las terrazas, en el asfalto resbaladizo, en las sirenas de las ambulancias. Ni si quiera el calor de las sábanas pueden guarecerme de la sensación fría de la intemperie, de la soledad, del desazón. Se pega a tu cuerpo, enmaraña tu piel en caóticos y helados pensamientos. Al final, siempre logras dormirte con la triste sensación de ser convicto del tiempo.

 Es más fácil y llevadera la lluvia de día. 
Y de a poco descubro armas para combatirla.

Un buen día me compré unas botas de agua estampadas. 
Recuerdo lo que odiaba de enana esas amorfas cosas negras que sobresalían de mis piernas y semejaban seres deformes que andaban solos. Que crujían al caminar y que parecían estar creados para trastabillar y hacerte sudar. 
El recuerdo de ese caucho horrible hizo que dudara unos instantes y al ver la sonrisa brujil de la dependienta tendiéndome la bota para probármela casi arranco a correr.  
Ahora, salgo a la calle como quien se esconde tras unas enormes negras gafas de sol y parece inmune al mundo. Yo, mi mini Yo y mis botas estampadas, de pronto se hicieron a la lluvia como un niño que busca los charcos más hondos. Dicen que lo que te quedó en el tintero por hacer, a veces, la mente o el cuerpo te lo imploran de mayor. No sé. 
Ahí voy yo mentiéndome en todos los mini lagos de la ciudad. Sin conciencia. Descubriéndome. Dejando que la lluvia a veces me golpee la piel y me haga surcos nuevos donde dejar mejores huellas. Donde las gotas no parezcan lagrimas sino espejos diminutos reflejando sonrisas.
Y deseo que la noche devenga clara y limpia de agua.