viernes, 31 de julio de 2026

Dejar ir





Renunciar también, es un poco una pérdida. 

Con este nuevo trabajo he tenido que ir tomando decisiones. Ya hace un mes que trabajo en mi horario y aunque todavía me faltan muchas cosas que aprender, me he adaptado y le he pillado el truco bastante rápido. Los nervios todavía me matan, porque no me gusta hacer las cosas mal, y he invertido horas para tener pocas sorpresas. Así que todo va viento en popa y lo más importante, el trabajo me gusta. ( y bueno! dejémonos de tonterías, no trabajo para la Nasa...).

Pero evidentemente, el día tiene 24 horas y deberíamos trabajar sólo ocho, ¿no? Y con la casa, los perros, bla, bla, bla...siempre terminamos trabajando mucho más. 

Pensaba que podría combinarme este trabajo de la mañana con el mío de la tarde...pero va a ser que no. 
Yo tenía (bueno tengo) dos marcas de accesorios, que a pesar de no tener muchos seguidores en Instagram, me iba bastante bien. Soy de las que se mueven mucho por el barrio y dejo en depósito (consigna) material a las tiendas. Luego una vez por mes paso a hacer stock, repongo lo vendido, cobro y vuelta a empezar.

También vendo en plataformas online. Antes tenía mi propia tienda (que cerré a principios de año porque la cosa no andaba muy bien y pagar por pagar, pues va a ser que no.)

Total...que hace mucho que le doy vueltas a dejar una de esas marcas. Me da pena, porque son como mis hijos. Es algo que creé de la nada, buscar un nombre, buscar el estilo, crear piezas...pero todo tiene su fin. 

O no. 

Tengo una amiga muy talentosa y cada vez que quedamos hablamos del trabajo, ella es artesana, de las buenas, con mucho potencial y fuerza. 

Es optimista, siempre mira hacia delante, por mucho que la vida se lo ponga difícil. Así que le ofrecí uno de mis hijitos ¿quién si no le daría todo ese amor que ahora le faltaba? Ella sin duda! Y no dudó. jejejeje

Así que le digo adiós a Reino de Sapos, pensaba que me daría más pena o que me costaría tomar esa decisión. Pero el día que Silvi se llevó todo el material y yo desocupé una parte de mi habitación/taller, sentí alivio. 
Pero no sólo eso, sentí que quizás ahora esas piezas van a llegar más lejos. 

Deseo que a mi amiga le vaya bien. Que llegue muy lejos, pero sobretodo, que le de un buen sueldo a fin de mes.

Que por eso trabajamos, al fin y al cabo.



miércoles, 1 de julio de 2026

¿Suerte?



Quería hablar de cómo me fue el viaje, pero la verdad que no tengo ganas...
Pero sí voy hablar de algo que me trajo este viaje. 

Tengo una amiga a la que conocí en un trabajo y desde entonces, nos hemos ido viendo o escribiendo, pero nunca hemos perdido el contacto. Ella se fué a vivir al sur de España y yo me vine a este hemisferio,  y de vez en cuando nos mandamos algún audio para saber cómo van las cosas. 

Hace unos dos años, hablando de mi regreso, le conté que yo debía encontrar un empleo para poder volver a cotizar en la S.Social española y tener cobertura médica. Estuvimos charlando de su trabajo y recuerdo decirle que un trabajo así me gustaría.
Así que me dió la web de la empresa. Ahí quedó todo.

Este mes que estuve en España y viendo como estaban las cosas por aquí, me dió por escribir a mi amiga y comentarle si podía enviarme de nuevo la web para enviar un currículum. La verdad verdadera es que se lo pedí, en uno de esos arranques de histeria que me entran cuando la vida me da esas sorpresas de mierda y no sabes para dónde tirar. 

Con el paso de los días y las semanas, me vuelve a escribir mi amiga y me dice que su jefe no ha recibido el currículum y que le interesa. Me quedo de piedra. Le digo que quizás me precipité. Me contesta que igualmente hable con él, me pasa su número. 
Ella le había hablado de mi. 


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Ayer me topo con una colega y le cuento que empecé a trabajar. Cuento la historia. 
-Pero qué suerte! me contesta. 

Y eso de la "suerte" me está dando vueltas y más vueltas a la cabeza...
¿qué es la suerte? 
Suerte es que te toque la lotería cuando nunca juegas. 
Suerte es que un terremoto no te destroce la vida. 

No sé si creo en la suerte, pero sí creo en el trabajo bien hecho, en el esfuerzo. No creo en esos gurús que te dicen que si proyectas lo lograrás. Puedes lograrlo pero no desde el sofá. Las cosas se consiguen si previamente haces las cosas bien. Así que la suerte aquí, no sé si se "inserta" bien...

Durante días también me dije: qué suerte has tenido...

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Le escribo al jefe de mi amiga y le digo que me vuelvo a Argentina y que no sé cuando volveré a España.
Me contesta que si me interesa en serio puedo trabajar desde allá. (ojos de búho)
Le digo que le hablo cuando llegue. Tardo en responder, por alargar mi estadía y llegar hecha mierda. 
Me llama él: ¿Cuándo puedes empezar?

...qué suerte has tenido...

Y pienso: me recomendó una amiga que sabe a ciencia cierta cómo trabajo ( no soy excepcional, soy una trabajadora del montón, pero me tomo las cosas muy en serio, me gusta aprender y sobre todo me gusta hacer las cosas bien. Pero llevo más de veinte años siendo autónoma. Sin jefes. También sin sueldo fijo...jejeje...importante matizar.)

Todo llega por algo. Seguramente. 

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Este va a ser un trabajo de media jornada, seré una secretaria on line, dónde atenderé a unas 200 empresas diferentes cada una con sus protocolos y su intringulis. Atendiendo a gente de toda España que necesitan información, turnos o consultas. 
No vendo nada...(emoji de satisfacción y suspiro de alivio).
Hablo con gente que es lo que más me gusta.
No les veo la cara que esto también es un mega plus de satisfacción y de alivio (valga la redundancia).
Ah! y no me muevo de mi casa.

...qué suerte has tenido...

No sé si es suerte, por ahora, mi predisposición ha sido siempre buena, el ordenador es mío, me compré los auriculares, estuvimos días y días para que la conexión funcionara porque fallaba el audio. Me levantaba temprano para conectarme, pasear a mis perros, desayunar...porque están las cinco horas de diferencia. Una semana y media de formación (que debían ser tres) pero que se quedó a medias por una compañera de baja y empecé a atender antes sin saber la mitad de las cosas y aprendiendo a las tardes por mi cuenta...

...pero...qué suerte has tenido...

Repito, no sé si es suerte. 

Me viene a la mente cuando trabajé durante siete años en mi trabajo de "día" como vendedora, y en mi trabajo de "noche" en una discoteca como camarera. Siete años de mi vida sin un maldito día de fiesta, sin descanso. Todo para poder ahorrar y poder comparme un piso pequeño. Y que luego la gente me dijera o me sigue diciendo, qué suerte tú que tienes un piso...Pero bueno...eso es otra historia y me entra cansancio solo de pensar en esa época...

...creo que la suerte es otra cosa...