martes, 3 de febrero de 2026

Febrero Día 3. Revelaciones nocturnas.





Últimamente duermo como el culín. Me cuesta muchísimo conciliar el sueño. El calor no ayuda, eso también influye. Y las jodidas hormonas. No sé cuando mi cuerpo abandonará esta etapa de mierda llamada menopausia, que te va fastidiando con nuevas cosas cada año que pasa. Y ninguna parecida a que te toque la lotería. O sea, ninguna alegría. Bueno, sólo hubo una. Pero joder! a qué precio!

Doy vueltas y vueltas. El cortado de ayer. Lo estoy pagando. El colchón parece estar encima de un horno. Me doy la vuelta. Miro los pies de mi pareja. El pobre debe pensar que estoy como una verdadera chota. El ventilador de techo está al 2. Me levanto, lo pongo al 3. Hace un poco de ruido. Vuelvo a levantarme, de nuevo al 2. Ya mi lado de la cama está un poco más fresco. Me pongo boca abajo y muevo la almohada. Tengo mucho sueño. Mucho.

Empieza a dolerme la cabeza. Me doy la vuelta. Miro al techo. Intento relajarme y ponerme en plan últimos minutos de yoga. Palmas hacia arriba. Cierro los ojos.   Inhalar. Exhalar.

No me sirve. Pierdo la paciencia. 

Fuera pensamientos. Deja la mente en blanco. 

No puedo. Muchas noches aparece Chinchu. Lunes día 2 de diciembre. Ya en casa. La anestesia todavía lo tiene aturdido. Es raro. Aparto el pensamiento. No quiero regresar a ese día. Imagino su cara feliz. 

Muevo el recuerdo. 

De golpe una nueva imagen. Mis perros en transportines en el aeropuerto. Maduixa está aterrorizada, no deja de mirarme.Sé que cuando ya no me vea querrá escapar. Morderá el transportin hasta que le sangren las encías. Palito no parará de ladrar y de jadear. Y su corazón no sé si lo aguantará. Coquito llorará de esa manera que hace él cuando se queda solo. Estarán 17 horas como mínimo ahí dentro...me desespero. 

Cada noche es lo mismo. Hace poco que me he dado cuenta. La preocupación me mata. Viajar diez mil quilómetros con tres perros en un avión no es nada fácil. Quizás por eso postergamos tanto nuestro viaje. Quiero irme. Quiero irme, de verdad. Pero...la angustia me mata. O no me mata, pero no me deja dormir.



No hay comentarios:

Publicar un comentario