viernes, 22 de abril de 2016

Gama de contrastes simples




¿Estás bien?

Lo cierto es que creo que sí.

¿Qué necesitas?

No necesito nada.
(es extraña la sensación cuando no necesitas nada de este mundo atropellado por las ganas de tener)

¿Nada?

Sólo la calma de respirar. De la tranquilidad ante la vorágine del exterior.
De ahuyentar la culpa.

¿La culpa?

Del sosiego de no necesitar. Y de haber dejado otras vidas en otro espacio en el tiempo.

¿Dejado?

Otros paisajes. Otros afectos. Otras exigencias.
Quizás carencias.

¿Imprescindibles?

Para la despreocupación.

Entonces...no estás del todo bien...

Lo cierto es que sí.

A pesar de...

a pesar de.

¿Y, hasta cuándo?

No lo sé. ¿Tú lo sabes?

Eso deberías saberlo tu. Quizá sería un  requisito para la calma.

Obligación ¿dices?

No. Calma, paz.

Se alcanzaría probablemente sin la exigencia de necesitar. Y,
ahora es lo que siento. Mañana no sé...

A día de hoy está bien entonces...

Sí.







Golden Dreams.
Invisible Limits


miércoles, 6 de abril de 2016

Mapas reales





Estoy muy lejos de casa. Pero sólo lo siento así cuando me sitúo encima del mapa. No sé qué decir sobre la adaptación porque sólo llevo dos semanas y la vida me parece la misma. O yo soy la misma loca de siempre. Puedo disimular porque aquí no me conocen. Pero disimular no oculta lo que en verdad eres. Durante estos días he tenido un millón de sensaciones. Me siento extraña. Como si la realidad se hubiera partido. O se hubiera convertido en otra historia. La ciudad es amplia. Sí. A mi  me parece amplia. Las aceras grandes y las calles gigantes. Lo peor es el ruido. Es imposible descansar la mente. No hay paz cuando los autos son miles de monstruos que no descansan ni un momento para desquiciarte un poco más.
Podría comparar y decir qué es, mejor.
Pero nada es mejor que nada. Sólo diferente. Desde que bajé del avión me acompaña el sabor del vértigo, del jet-lag, del movimiento.
Es una impresión.
Todavía no he tenido tiempo a la añoranza. Ni deseo ir a ningún lugar que lleve "marca" España. En primer lugar porque parece que todo se resuma en un cartel publicitario de toros. Lo sé, los tópicos no pueden olvidarse así como así. Y parece ser que hay gente que cuando le entra la ñoña se tira de cabeza a lugares donde hayan banderas. Pues continúo diciendo que soy más rara de lo que aparento y me molesta. A mi, Claro. Yo pienso por mi.
Yo no extraño los lugares, extraño a las personas. Y esas no están en la publicidad de un restaurante ni en ninguna tienda de souvenirs. Y siento decirlo, pero tampoco he tenido tiempo para echar en falta nada ni a nadie. Todavía.
Pero sinceramente...me da lo mismo estar aquí, en Australia, que en el planeta Marte. La vida de uno es igual o parecida en cualquier lugar del mundo. Tendrás más o menos cosas. Conocerás más o menos gente, pero la realidad siempre te atrapará.







jueves, 10 de marzo de 2016

De despedidas...Y distancias varias...


Parte 1. De muchas otras partes a partir de ahora...

No soy rara porque me guste serlo. Soy así. 
Bueno...ahora ya le encontré el punto y me mola.
Me doy más cuenta cuando me junto con la familia...grrrrr....está claro que las familias no las escogemos, son las que son. La mía es de infarto. Claro que ellos piensan lo mismo de mi. Puedo poner algunos ejemplos...
Llevo veinte años casi sin comer carne  y cada Navidad la misma historia.
-¿No comes carne?????? Antes me pillaba rebotes, ahora ya me sale una sonrisa de muñeco Chucky que para qué...y me alejo de tenedores y cuchillos varios.
 -Perdona "tieta"... ¿me das cubiertos de plástico? Nada...sólo por si a caso.
 Luego estaba cuando iba a la protectora algún domingo a ayudar. Eso si que no lo entendían...¿cómo dedicar un domingo a unos chuchos malolientes? ¿Porqué no estar en casa espachurrada en el sofá viendo a la Campos? ¿Por qué no haber salido el sábado anterior y haberme puesto ciega hasta las trancas y pasarme de nuevo el domingo con resaca en casa tirada? Mejor eso que ayudar en algo...¿no? Ahora son otras historias que mejor no las comento por si me leen...porque se ve, que hemos de ser todos igualitos y hacer las mismas cosas. No salirse de la línea, aunque esa línea te joda la vida porque no es lo que tú querrías o la que esperabas.

Ahora, me traslado a diez mil kilómetros por cuestión de trabajo y está la familia medio histérica porque me voy. Y claro, me he de despedir de ellos...ehhhhh!!!! Nos vemos una vez al año, por Navidad! Durante los 365 días casi no sé de nadie a no ser que yo me suba a verlos. Porque las distancias no son las mismas si vas o vienes. 
Me explico: Llevo 15 años viviendo a 90 km de mi familia. Si voy yo, tengo una hora de camino...que medido por ellos es...pongamos media horita....Si vienen ellos (que en todos esos años   han venido cinco o seis veces, tampoco nos flipemos) la hora se convierte en..Uyyyyy!! es que te has ido a vivir al quinto coño (perdón). Total, pon tres horas y media. 
Las distancias también son subjetivas...

Claro, ahora son 10.000 km que se convierten en cien mil...y me he de despedir como si fuera a morirme. ¿Me despido porque ya no nos veremos más? ¿Habéis visto o habéis tenido el presentimiento que  caerá el avión? o ¿me atropellará un camión allí? 
-Judittttt!!! grita mi madre,qué cafre eres...
Joder...yo es que no le veo otra...¿de qué debo despedirme? si todavía queda mucho para la Navidad...falta que pase todo el verano...Y en tres meses vuelvo a estar aquí y luego me vuelvo a ir. O sea tengo tiempo de todo y todavía no debo ir a comer canalones. De carne, claro!

Las despedidas son para aquellos a los que dejas atrás. Por que no interesan.
Para las cosas que nada importan. 
No para aquellas personas con las que siempre estarás en contacto. Aunque sea una vez al año.
Aunque sea para mandarte un tonto/emoticono en el watssap. 
Para saber que estás ahí. Y que te acuerdas.



jueves, 3 de marzo de 2016

Desandar Olvidos...


A veces me olvido de algo:
De desandar ese camino que hizo que llegáramos hasta aquí. De ser feliz por tener todo, lo que en un momento quise querer soñar. De recordar todas esas lágrimas y todos esos no puedo.
De pensar que todo quedaría siempre en un sueño eterno. De no vivir la realidad tangible sino una realidad paralela que hacía mi vida más fácil y a la vez más extraña.
De alejarse completamente de lo convencional y la línea marcada por todos.
De sentir que la vida se detenía en instantes. Que el corazón dejaba de latir algunas mañanas. Que la angustia acudía por las noches y me daban las cuatro de la madrugada esperando con ansia los mediodías.
Que todo era un torbellino de emociones y  la inercia no dejaba tregua a respirar.
¿Cómo olvidar las risas sinceras? ¿Cómo olvidar las palabras? Esos miles de deseos que aparecían al cerrar los ojos, escuchar el corazón palpitar y el estómago moverse con miles de arañas diminutas.
Desandar el camino para sonreír por todo aquel dolor que está ahí y que se cura lentamente. Por todas aquellas mañanas cargadas de ilusión y de esperanza que sólo desaparecían en instantes malditos. Pero que volvían a resucitar sin saber ni el cómo, ni el porqué. Me olvido de escuchar y de sonreír. Me olvido de mirar hacia adelante y ver que el tiempo desaparece en la nada. Que la vida es la que es.
Y te da la oportunidad de caminar, desandar y volver a caminar.
  

martes, 19 de enero de 2016

To try...




*Acabar con el día a día
Tomarse una taza de café*
Despertar sonriendo
*Descansar la mente
Acabar con las dudas
Reprogramar las ilusiones
Mirar al horizonte*
*Apoyarse en la vida
Soñar en rojo*