Me pasé media tarde borrando mails. No sé en qué momento decidí subscribirme a substack y a otras historias de las que nunca encuentro el tiempo de leer. Tampoco sé porqué tengo 4 cuentas de mail (tengo una quinta asociada a un blog secreto, el cual hace años que no entro...). Basura digital.
¿Cómo fue posible que se me acumularon tantos mails? Mi teléfono no da para más y y me estreso cada vez que entro a alguna de mis cuentas. Era el momento, zas, zas y venga borrar...
También debería hacer limpieza en Drive...se me amontonan fotos y archivos...
Luego me dió por entrar a Pinterest, madre del amor hermoso! un montón de tableros con 100, 200, hasta 300 imágenes..nada...a eliminar se ha dicho. Estoy pensando que debo hacer un repaso a todo lo que guardo en carpetas en instagram...ahí sí que me va a dar un parraque. Últimamente estoy pasota con esta red y entro poquito. Subo una foto y me voy corriendo para no entrar en el limbo de ir pasando estupideces y engancharme como una yonki a algo que ni tan si quiera me interesa. Entrar. Salir.
El otro día, una amiga que me sigue por aquí, hola tú! de paso te saludo!! jejejej...
Me mandó un watts y me dijo: epa!! estás volviendo a escribir en el blog!!! ¿Cómo es eso? Un experimento de mi mes de vacaciones, le contesté.
Pues es eso. Un experimento. O un acto de rebeldía contra mi misma. De estar años sin apenas escribir y menos pasarme por aquí y, (como siempre digo) este es un lugar seguro. Donde hay poco hate, donde hay poca gente, y los pocos que quedan son los de siempre, buena gente. Un lugar tranquilo, fácil y sobre todo sin prisas, sin "engagement", me gusta, estadísticas, etc. Un lugar libre de estar presente en todo momento para que el algoritmo te premie o te castigue.
El experimento de poder estar entre diez minutos y una hora ( o lo que se tercie) delante del portátil y estrujarme el cerebro para escribir algo. A veces no hace falta estrujarlo, las palabras salen solas. Un ejercicio de pensar en el día a día.
Sin muchas pretensiones.
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En este mundo que ya ha perdido el norte créeme que la paz, y casi diría que algo parecido a la felicidad consiste en aislarse del mundo de las redes sociales.
ResponderEliminarYo dedico mi tiempo a borrarme de todas partes.
Es pesado pero da hermosos frutos.
Sólo tengo el blog y gracias a su maravilloso anonimato.
Mi whatsapp está esquelético, el mail bosteza desde hace días y sólo recibe cartas de lo imprescindible para sobrevivir.
Qué paz da desaparecer de ese mundo loco.
Te doy la razón. Las redes nos han hipnotizado e idiotizado. Y lo digo bastante por mi. Ser autónomo no ayuda mucho y parecía que las redes ayudarían a llegar a más gente, a poder vender más. Pero se llenó de charlatanes vendiendo humo, de estafadores, y de haters...muchos haters. Es un asco y un cansancio. Quizás estoy aquí escribiendo cada día, para encontrar la manera de sobrevivir a ellas con el trabajo, a encontrar el equilibrio...no sé...ya veremos en dónde terminamos. Pero está claro que ser anónimo es mucho más descansado.
EliminarEsta es una de las ventajas de los blocs, que puedes estar i no estar, siempre que te apetece, sin agobios.... últimamente, no es la primera vez que leo una reflexión com ésta.
ResponderEliminarUn abrazo i re-bienvenida siempre ; )
Creo que hay un agobio...o un cansancio general de las redes, sobre todo de instagram. Está tan saturado que la gente empieza a irse. He visto cuentas con más de veinte mil seguidores desaparecer completamente hartos de tener que estar presentes cada día, luchar contra maleducados, etc...Los que tienen cuentas privadas (no comerciales) están hartos de lidiar con tanta publicidad. La verdad que es un tema. Blogger es tan prehistórico que se está genial escondondido aquí..jejejej
EliminarMoltes gràcies Artur!!!! una abraçada!