miércoles, 8 de abril de 2015

¿Qué veneno tomas?



Me sorprendo últimamente inusualmente calmada. Tras primeras reacciones, que ni si quiera son de rabia, sino quizás un poco de tristeza o remordimientos estúpidos que no sirven para nada y menos según que para qué personajes, ni para pasajes de esta vida. A veces, sólo me inunda la pena. 
O me dejo arrastrar según qué días por la melancolía. 
Esta primavera a parte de resfriados varios y alergias nuevas que me dan la bienvenida, paso de que se me lleve por delante esa rabia contenida que tenía años a...y que hacía que tuviera contracturas severas o gastritis galopantes. 
Hace muchos años decidí alejarme de todo aquello que me hiciera "demasiado mal" aunque con ello egoístamente tuviera que abandonar según qué y quién...
Luego fui engullida por una espiral de olvido que no me dejaba tranquila, porque los recuerdos son aquellos pequeños trols hijos de puta que te pegan bajo las costillas de vez en cuando para invocar lo maligno. Para que de vez en cuando te mires en el espejo y veas que quedan señales esparcidas por tu cuerpo, que nada es tan fácil.
Pero lo es. Sencillamente lo es. 
De mayor (no me queda mucho ya) me gustaría ser o quizás aprender a caminar muy erguida y tener una mirada invertebrada. Poder hablar con pausas y sin cimbreos en la voz. Que la sangre no se agolpe en la cara y que nada pueda rebatir mi discurso.
Por suerte, yo soy de las que aprendo de los tortazos. 
Me hago más sabia a base de cicatrices varias. 
Pero eso no es un lamento, al contrario, el aprendizaje nunca se acaba. 
Hay un montón de cosas por hacer con uno mismo. 



miércoles, 1 de abril de 2015

Vacío.



Me rebota el comportamiento de algunas personas. Me rebota y me jode.
Tengo un gran problema. Es un gran problema. Me he dado cuenta ahora. Vaya, está claro que nunca es tarde para conocerse más. Yo estoy en "etapa" de "bajar de vueltas". De tomarme la vida un poco más tranquila y entender más a todo el mundo. Pero...eso no quiere decir que no me toque las narices los comportamientos avasalladores de los demás. Y que te se suban a caballo.

Mi problema es mi paciencia. Esa paciencia hace que pase por alto un montón de cosas que me duelen o me molestan de los demás. Supongo que a mi manera de ver, todos tenemos malos días, todos reaccionamos de diferentes formas y todos hacemos las cosas lo bien que sabemos y podemos. Por eso nunca me meto en nada y paso por alto comentarios.
Pero cuando la gente tiene ataques gratuitos una y otra vez contra alguien. Cuando ves que la peña está como un puto cencerro y que sus fustraciones las pagan cada día con los demás, pues me rebota el ánimo.

Luego, es eso, me cruzo y ya no hay marcha atrás. No me gusta pelearme, ni discutirme. Por eso me callo para no entrar en guerra. Pero ahí está mi parte "mala". De repente el vacío total y absoluto hacia esa persona que me agotó. Me cuesta horrores llegar a eso. Lo he hecho con poca gente en mi vida. Pero cuando pasa, cuando siento esa sensación devastadora que se apodera de mi ya no hay marcha atrás. Seré educada, pero ya no puedes contar conmigo en la vida.
Es duro ser así. Y me doy cuenta que quizás debería cambiar ese rasgo pronunciado de mi personalidad. Que debería tener menos paciencia, decir antes las cosas, no cargar con tanta mierda y reaccionar antes de que las cosas me sobrepasen...Pero vaya...que juro que lo intento y no lo consigo.

Por desgracia hay épocas de la vida que te tomas las cosas de peor humor. Escribí hace unos días algo para mi. Escribí que yo soy de conformarme y de no hacerlo.
Que lo que no me gusta intento luchar por cambiarlo y me conformo temporalmente con lo que apriori no puedo solucionar y no me agobio.

Pero hay personas que hacen todo lo contrario.
No se conforman con la vida que tienen y van culpando y jodiendo a los demás de sus historias.
Y por ahí si que no paso.
Es lo que me repito siempre. La vida es la que es. La que te va cayendo. Pero tú tienes el poder de cambiar lo que no te gusta. Si no puedes hacer nada ahora, confórmate. Y da pequeños pasos para mejorar.
Si no lo haces no culpes a nadie de tu "mala suerte".



lunes, 30 de marzo de 2015

Maman Bohème. Ella y yo. Yo y Ella.




MB de peque y "mi Maman"

Alguien el otro día me preguntó por el nombre de mi blog Maman Bohème.
Surgió cuando buscaba nombre para los complementos que hacía para mi otra tienda. Y no sé porqué pensé en mi madre. Esa persona con esa voz "gritona" (me va a matar), con esa sonrisa y ese carácter de "yo puedo con todo".
Mi madre no es nada bohemia,  ni si quiera tiene un aire melancólico. Quizás por eso lo elegí, por ser todo lo contrario. Ella es práctica. Terrenal. Cargando a sus espaldas lo que la vida le ofreció, sin rechistar, pero sin esconderse nunca. 
No sé si nos parecemos mucho o nada. Lo que sí sé es que nunca le he dicho que la admiro de verdad.
Cargar con tres niños a los treinta y pico, sola...pues es para salir corriendo y tener amnesia el resto de tu existencia. Dicen que todo el mundo tiene la vida que se merece o la que te buscas. Puede ser. Luego uno la lleva lo mejor que puede. Yo siempre he creído que mereció algo mejor. Pero bueno, ahí estaba apechugando. Y aquí estoy yo dando por saco.

Ayer cenaba una sopa que aprendí de casa. Siempre cocinaba platos buenísimos con los restos de "algo" que había preparado al mediodía o el día anterior. Ideando multiplicar comida para tres monstruos en edad de crecimiento. Como la biblia vaya... Multiplicaos!!!!panes y peces...pero en este caso muchas sopas variadas con mucho arroz o pasta. Arrrggg...recuerdo la sopa de ajo... el hígado... la carne de caballo...(creo que por eso soy casi vegetariana)...claro...todo lo más barato del mercado pero que alimentara mogollón. Ecccssss!

Recuerdo ese cuerpazo de madre joven con tres churumbeles.  Yo la miraba y pensaba que era la doble del "angel de charlie  Farrah Fawcett". Que guapa! pero cómo se cabreaba la pobre mujer y lo que gritaba. No ayudábamos nada los enanos. Éramos unos monstruos.

No quiero ser como mi madre. Ella es como es y yo soy como soy. Creo que somos bastante opuestas. Pero ella es especial. Y no lo digo porque sea mi madre.Ni lo digo porque hoy tengo un día de recordar cosas buenas. Yo no recuerdo casi nada porque me pongo de mala leche.
Lo es y punto.
Es la mejor madre que se pueda tener. Realmente creo que nunca le he agradecido poder hablar con ella y que opine desde la perspectiva lejana de madre. Que es a la única persona que le cuento realmente lo jodida que puedo estar o lo feliz que me siento. Estoy segura que ya no me reconoce como su "niña" pero seguro ahora me reconoce como adulta/responsable/colega/incondicional. Sé que he cambiado demasiado. La vida es lo que es.

Pero ella sigue siendo la persona luchadora, risueña, que no se queja de nada, que no pide nada, que evita los problemas y que siempre está dispuesta a sacrificarse. Como cuando éramos unos críos.
Y la miro y pienso que he tenido mucha suerte. Porque los que tienen familias "adorables"  y sin grandes problemas, creen que todas son como las suyas. Nosotros no somos una familia anclada en lo "convencional" y tener a alguien que te soluciona problemas, que siempre estuvo ahí para ayudar, que hizo lo posible para que nuestra vida siempre fuera mejor...no todo el mundo puede decirlo.

Creo que si hay alguna palabra que la define es ser Valiente. Y gracias a ella la valentía también corre por mis venas. Bueno...lo de gritona también...

Nada...que me encanta tener una madre como la que tengo, que narices!
Y que la quiero mucho!


Mamuchiiii!!! per tu!!!!!

lunes, 23 de marzo de 2015

Sueños de cuadros Imaginarios.



(Ilustración Marina Marcolin)


Me asaltan las lágrimas cuando te recuerdo sentado en ese sillón, en el que nunca estuviste. Donde al verte te saludaba con un hola hambriento, de ganas de escuchar tu voz. Y me acercaba corriendo para darte unos besos que nunca me pertenecieron.

Escucho mi llanto triste cuando te veo cocinando algo sencillo y te giras para sonreírme. Esa sonrisa que quedó anclada en mi mente por muchos años que pasen. Como tuerces los labios en un gesto entre dulce y cínico. Cómo te ríes con la sencillez de las palabras escritas con el corazón. Aunque a veces las palabras fueran dolorosas y demasiado sinceras. 
Y siento tu mirada clavada en mi, llena de esa tristeza profunda que te caracteriza. Que preferiría luchar encarnizadamente con enojos que con tus ojos, pero que así somos. O así nos reconozco. Y tu imagen se desvanece entre los vapores de la olla con la que hierves nuestros sueños.

Estallo en sollozos abrazada a ti y te busco entre las sábanas de algodón blancas que nunca estrenaste. Me pierdo en ellas, en tu olor y en tu alma, mientras recuerdo cómo entreabrías los labios para buscar los míos. Todas esas noches que no tuvimos pero que soñamos tantas veces cuando entrelazábamos nuestras manos siempre que podíamos. 

Hoy recorrí nuestra casa imaginaria y me encontré dentro de mi propio sueño. Caminaba por azulejos de colores y bailaba con un ratoncito travieso. Me perdí en la niñez de la supervivencia, donde todo es más sencillo, nada duele demasiado y tienes toda la vida por delante. 

Como nuestros sueños. ¿Recuerdas?



miércoles, 18 de marzo de 2015

Detrás de las esquinas.



Marina Marcolin (Ilustradora)

No te escondas a lo que venga, porque la vida puede depararte algo bueno que puedas tocar con las manos. Nada etéreo, nada intangible. Algo que puedas quedarte el tiempo suficiente como para ser feliz un largo tiempo o toda la vida si lo permites. 
Hay que dejar miles de cadáveres en el camino para entender que las guerras no se ganan con buenas intenciones y con sonrisas ajenas. Se ganan luchando y llorando.
Si te escondes quizás te arrastrará el desánimo de lo rutinario, que es como un gas que adormece los sentidos. Te sientas en ese balancín de siglos y te meces para olvidar la realidad mientras tus sueños vuelan hacia esa esquina liberadora de recuerdos.
Puedes salir corriendo. Que las calles te engullan sin preguntas y también sin respuestas. Puedes parar y tomar aire ,mirar a un lado, hacia el otro. Seguir esperando a que el tiempo gane solo la batalla. O seguir el camino de forma valiente, sin tregua y sin miedo. 
Al final no habrán muertes eternas. Todas y cada una de ellas serán perecederas. En realidad siempre lo son, aunque el temor y la culpa nos diga lo contrario. 
Sino...tiempo al tiempo. O sigue esperando detrás de las esquinas...