lunes, 7 de agosto de 2017

un poco de todo...mucho de nada...




Dejé de escribir. Pero nunca, de desear hacerlo. Hay días de todo. Donde la cabeza es un hervidero de ideas locas e insanas a las que uno ha de dejar salir a la superficie. Pero el tiempo decide cual es el momento y a veces ese momento nunca se materializa. Cuando tengo tiempo, las ideas se evaporaron y no hay hilo por el que tirar para formar una sola línea de palabras legibles. 
Cuando no tengo tiempo y no es el lugar, las ideas se agolpan enroscándose. Bailando para crear frases. Pero no les dejaba porque no había lugar. Es extraño querer escribir y no poder. Es extraño hacerlo y que nada tenga sentido.

Tengo ganas de expresar muchas cosas pero debo aprender a ordenar. A clasificar. 
Mi vida ya no es un caos. Recuerdo cuando lo era. Hace tan poco de eso. He escrito sobre ello en otro blog. Como un diario. Casi eliminé este. Porque me parecía que ya no tenía sentido. Es demasiado naif. Demasiado lindo. Demasiado...Luego me doy cuenta que caigo una y otra vez en todo aquello de lo que quiero huir. Quiero huir de los tópicos. De lo que nos imponen. De lo que nos imponemos nosotros mismos. 
¿Cómo deben ser las cosas? ¿Cómo debemos pensar?

Soy un poco irracional, un poco feroz, un poco subversiva, un poco "sin filtro". Me duele todo, el mundo, la vida. Durante un tiempo, durante muchos años, yo era ira, era miedo, era rabia. Durante un tiempo dejé de respirar y seguí viviendo. Es cierto. Vives, pero no respiras el aire de la vida. 
No quería habitar este mundo. Me escocía. Me lastimaba. Me quebraba. Nunca deseé vivir. Pero siempre fui cobarde para dejar de hacerlo. Siempre sonreí. Aprendí a encajar el día a día con una gran sonrisa. Pero la ira respiraba dentro de mi. Se escondía. Siempre estuvo. A veces, todavía está. 

Una persona me dijo algo sabio: adáptate a este mundo, porque él jamás se adaptará a ti. Es cierto. Pero aún así, intentando adaptarme, intentando moldearme a él, intentando cerrar los ojos al dolor de lo que pasa a mi alrededor, intentando ser más crítica, más objetiva, siendo más adulta...Aún así no consigo pasear al lado de ella, siempre me escondo a observar las catástrofes, las maldades, la mezquindad. Por mucho que lo intente no respiro su mismo aliento. Y me enojo. Y me da terror. 
Porque el mundo hoy, da miedo. Y no. No me gusta caminar a su lado, ni adaptarme. 

Y deseo volver a escribir de todo y de nada. Aquí, allí, en hojas en blanco, en libretas de colores, en mi agenda...deseo ser...más calmada, más estructurada, más tranquila. Que mis palabras tengan sentido, tengan un orden. Se comprendan.
Que siga sin importarme nada y que me importe todo demasiado. 
Desearía cerrar los ojos y al abrirlos aprender a vivir y no sólo a sobrevivir.   







5 comentarios:

  1. me gusta leerte
    Hace tiempo que no lo hacía
    escribes bello

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  2. El mundo duele y no nos gusta el dolor.
    Las personas, que somos parte del mundo, también dolemos. Nos hacemos daño a nosotras mismas y a otras también.
    A veces no sabemos qué hacer, ni qué decir. Simplemente lo hacemos lo mejor que podemos, en cada momento.
    Escribir es una cosa curiosa. Las letras nunca llegan hasta donde queremos, pero si faltan... si faltan crean un vacío en ciertas almas que necesitan más.
    Leemos para saber que no estamos solos; que después de todo hay alguien más, que está ahí, y comparte nuestros miedos, nuestros deseos; que entiende ese anhelo de más. Ese bendito/maldito anhelo...

    Me gustan tus letras salvajes, y tus letras tiernas. En ellas me puedo reconocer y saber que, efectivamente, aun en la distancia, no estoy solo.

    Gracias.

    Ah, una última cosa: ponerse zapatos es más fácil que barrer el universo entero para intentar que las piedras del camino no nos hagan daño. Sin embargo, por muy calzados que vayamos, por mucho que nos "acomodemos" al mundo, el dolor seguirá estando ahí. También seguirá estando el miedo que nos produce.
    La valentía es importante, creo yo.
    Y no, no soy valiente, pero no hay otra salida que serlo. La valentía posibilita la aceptación y la confianza, y ambas posibilitan el conocimiento de las cosas y el amor. No ése de cuentos para niños, sino el que reluce menos pero siempre está ahí. El de verdad.
    Ahora no estoy hablando de la pasión. Ese es otro tema...

    Cuídate mucho J. Eres estupenda estés donde estés. Ojalá llegues hasta donde quieres/necesitas llegar.

    Muchos besos.

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  3. Vuelvo otra vez!

    Es que se me ha olvidado recordarte que eres valiente, que tienes dos ovarios bien puestos y que ya sabes vivir!!!

    Y que tienes una colección de fotos preciosas (y algún texto estupendo también) en tu otro rincón. Vaya... Permite que me deleite con ellas despacito.

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  4. Me alegra que hayas vuelto a encontar la inspiración!
    Todavia me faltan muchas pàginas por llenar en mi libro de recortes.

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